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    Reseña de Bad Boys: Ride or Die: Los mejores de Miami son ahora los más buscados

    Ficha
    Después de que su difunto ex capitán es incriminado, Lowrey y Burnett intentan limpiar su nombre, pero terminan huyendo.
    Título:
    Bad Boys: Ride or Die
    Estreno:
    junio 7, 2024

    El subgénero del buddy cop ha sido una piedra angular del cine de acción durante décadas, y pocas franquicias lo han definido tan bien como Bad Boys. Desde su debut en 1995 bajo la dirección de Michael Bay, la saga ha sido sinónimo de explosiones, chistes rápidos y la química innegable entre Will Smith y Martin Lawrence. Casi 30 años después, la cuarta entrega, Bad Boys: Ride or Die, llega para demostrar que, aunque los héroes envejezcan, el espíritu del caos y la camaradería sigue intacto. La película no busca reinventar la rueda, sino honrar su legado con una historia que se siente familiar, pero que logra inyectar nueva vida al binomio de Miami.

    La trama arranca con un giro inesperado que pone a los detectives Mike Lowrey y Marcus Burnett en una posición comprometida. Su difunto capitán, Conrad Howard, es incriminado póstumamente por cargos de corrupción relacionados con el narcotráfico. Decididos a limpiar su nombre, Mike y Marcus se lanzan a una misión no oficial que los convierte en fugitivos de la ley. Perseguidos tanto por criminales como por sus propios colegas, se ven obligados a operar fuera del sistema, en un territorio donde su ingenio y su relación de hermandad son sus únicas armas. La película juega con la idea de que los «chicos malos» ahora son los «chivos expiatorios», lo que añade una capa de ironía y drama a la ya conocida fórmula.

    Guion y Narrativa: Un viaje de nostalgia y crecimiento

    El guion, de Chris Bremner, logra un buen equilibrio entre la acción desenfrenada y los momentos de comedia que han caracterizado a la serie. La narrativa se siente más personal, con el arco de los personajes y sus relaciones en el centro de la historia. Mike Lowrey (Will Smith), que ha superado sus demonios del pasado, ahora se enfrenta a la vulnerabilidad, mientras que Marcus (Martin Lawrence), tras una experiencia cercana a la muerte, abraza la espiritualidad con un entusiasmo que a menudo resulta hilarante. Esta dinámica es el motor de la película. El guion también hace un excelente trabajo al incorporar a los personajes de las entregas anteriores, como la pandilla de A-TEAM de Dorn y Kelly, y el hijo de Mike, Armando, creando una sensación de continuidad y un cierre satisfactorio. La trama de la conspiración, aunque un poco predecible, funciona como un buen pretexto para las espectaculares escenas de acción.

    Dirección y Estilo Visual: La evolución del caos controlado

    Los directores Adil El Arbi y Bilall Fallah, quienes ya estuvieron al mando en Bad Boys for Life, regresan con un estilo visual que mezcla la adrenalina de Michael Bay con una coreografía de acción más moderna. Las escenas de lucha son fluidas y dinámicas, filmadas con una cámara que se mueve constantemente para sumergir al espectador en el fragor de la batalla. El uso de drones para tomas aéreas y un innovador plano subjetivo durante un tiroteo en una mansión elevan la producción a un nuevo nivel, mostrando una evolución en el lenguaje cinematográfico de la saga. La película no tiene miedo de ser ridícula, pero lo hace con estilo. La fotografía es vibrante, con los colores de Miami y la puesta en escena brillante que se ha convertido en el sello de la franquicia.

    Actuaciones: La química que nunca falla

    Will Smith y Martin Lawrence demuestran que su química es un activo atemporal. Su interacción es el alma de la película, con un ritmo cómico que se siente orgánico y genuino. Las bromas, los chistes y las miradas se sienten como el producto de dos amigos que llevan una vida trabajando juntos. Smith interpreta a un Mike más maduro y vulnerable, pero sin perder su arrogancia característica. Lawrence, por su parte, roba cada escena con su Marcus, un personaje que ha encontrado una nueva perspectiva de la vida y que es la fuente principal del alivio cómico. El resto del elenco, incluyendo a Vanessa Hudgens, Alexander Ludwig y Paola Núñez, aporta un toque fresco y competente a sus roles, ayudando a sostener la trama y la acción.

    Banda Sonora y Efectos: El ritmo de la ciudad de la furia

    La banda sonora, con sus ritmos de hip-hop y R&B, es el complemento perfecto para el estilo de la película. La música de Lorne Balfe y la selección de canciones populares potencian el frenesí de las escenas de acción. El diseño de sonido es de primera categoría, con el sonido de las balas y las explosiones resonando de manera espectacular en cada escena. Los efectos especiales son igualmente impresionantes, especialmente en las persecuciones de coches y las secuencias de tiroteos, que son visualmente emocionantes y bien ejecutadas.

    Veredicto final

    Bad Boys: Ride or Die es una película que sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con confianza y estilo. No es un drama profundo ni una obra de arte cinematográfica, pero es un entretenimiento de acción de alta calidad. La química entre Will Smith y Martin Lawrence es tan fuerte como siempre, y el manejo de Adil y Bilall de las secuencias de acción es impecable. Si bien el guion no es perfecto y la trama es predecible, los puntos fuertes de la película compensan con creces las debilidades. Es una despedida digna (o al menos un capítulo tardío) de una de las sagas más queridas de la acción. Para los fans de la franquicia, es una experiencia obligada que no decepciona.
    Bad Boys: Ride or Die es una película que sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con confianza y estilo. No es un drama profundo ni una obra de arte cinematográfica, pero es un entretenimiento de acción de alta calidad. La química entre Will Smith y Martin Lawrence es tan fuerte como siempre, y el manejo de Adil y Bilall de las secuencias de acción es impecable. Si bien el guion no es perfecto y la trama es predecible, los puntos fuertes de la película compensan con creces las debilidades. Es una despedida digna (o al menos un capítulo tardío) de una de las sagas más queridas de la acción. Para los fans de la franquicia, es una experiencia obligada que no decepciona.Reseña de Bad Boys: Ride or Die: Los mejores de Miami son ahora los más buscados




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